Ir al contenido principal

EL ABUELO

 El abuelo 


Eres luna cuando más te extraño.

Vuelas cual ave largas distancias. 

Húmeda lluvia como las noches de antaño. 

Frío invisible cuando hay discrepancias.


¿Has visto el magma en leguas de fuego?

¿Quieres viajar por caminos áridos? 

Inicias el día proponiéndome  un juego. 

Simulas ausencia ante los malentendidos. 


¿Quieres probar ser fantasma conmigo? 

Ardes cual llama rodeándome el cuerpo. 

Sabes a miel del árbol del higo. 

Vigilas el nido y gentilmente lo usurpo. 


Bailemos con gracia, bebamos el vino. 

Hazme reír dibujando a tu lado. 

Preparas  cordero mechado al tocino. 

No podré comer si es muy salado. 


Me veo grandiosa entre las flores tan rosas. 

De esas que cortas y cuidas tan bien. 

Se refleja tu rostro en aguas majestuosas. 

Te veo, te nombro, sostengo tu sien. 


Quédate  callado y sereno

Si quieres pasar un rato ameno, 

No busques atajos, acuéstate  despacio. 

Contaremos estrellas en el espacio.


L.F. Del Signore

Todos los derechos reservados



Imagen Tuotrodiario.com


Comentarios

Publicar un comentario

Entradas más populares de este blog

ENTRE NOSOTROS Capítulo VIII

  Capítulo VIII Lo que se siente antes de saberlo Muriel despertó esa mañana con una sensación difícil de nombrar. No era ansiedad, ni melancolía. Era más bien una vibración tenue, una especie de presagio suave . El cuerpo sabe antes que la mente, solía pensar. Y su cuerpo, ese día, lo sabía: algo había cambiado. No recibió mensajes de Alex en todo el día. Y eso no la ofendió. No era una mujer que midiera el cariño por la frecuencia, sino por la verdad de lo que llega . Encendió la radio vieja de su escritorio, puso a sonar un cuarteto de cuerdas y se sentó frente al cuaderno. No quería escribir ficción. Quería dejar registro de lo que estaba sintiendo, como una bitácora de un viaje emocional que no sabía si iba a destino… o simplemente era una forma de moverse. Escribió: “Cuando alguien que te desea empieza a pensar en lo que deja y no en lo que busca , la historia entra en pausa. Pero a veces la pausa no es cobardía. Es respeto. Es miedo. Es madurez o incluso… amor. Estoy cansad...

ARCADIO DICE, ARCADIO ESCUCHA

 

LOCURA,POLÍTICA Y UN TORINO EN UN CAJÓN

Capítulo XIII Entre calles rotas y promesas de papel El sol pegaba fuerte cuando Arcadio y Leandro bajaron en el barrio “Los Cipreses”. Un laberinto de calles sin pavimento, veredas quebradas, y casas que parecían resistir con uñas y esperanza. Leandro llevaba su libreta, un bolígrafo nuevo, y una mirada que oscilaba entre la curiosidad académica y el desconcierto ante la realidad. Arcadio caminaba lento, saludando a cada vecino como si fuera el dueño del barrio y el pueblo entero al mismo tiempo. —Acá no importa cuántos títulos tengas, sino cuántos te conocen —le dijo, mientras señalaba una pileta rota que nadie reparaba desde hacía años. Se acercaron a doña Marta, que vendía frutas en un puesto improvisado. Leandro quiso sacar una foto, pero Arcadio lo frenó: —No es para turismo, pibe. Esto es un pedazo de ciudad que nos pide que escuchemos sin sacar el celular. Doña Marta les habló del agua que faltaba en verano, de los niños que jugaban en la calle sin luz, y de la plaza qu...